domingo, 11 de enero de 2015

Una pista...

Después de tu correo, y como respuesta a él que pretende ser, también, una pista o ayudadita de qué es el olor, te voy a contar a qué hueles tú. Porque, hay que decirlo, que tú no puedas percibir olores se contrapone con lo "diferente" de tu olor, ya sabes, por aquello de que tus emociones/sentimientos huelen.

Y, como bien dijo esa amiga de ella, hay que olerte...

Hueles diferente, porque tu olor cambia, a veces hueles a limpio, como sábanas suaves de franela, recién salidas de la secadora, en una noche fría, es un olor suave, que envuelve y se acomoda en los recovecos para mantenerte calientita, hueles a limpio, a frescura, a toalla esponjosa después de un baño en un día soleado y fresco. A veces, hueles a estrellas, de Michoacán, con frío pero muchas ganas de platicar contigo, con el cielo despejado y los grillos al fondo, a sonrisas que saltan sin avisar, a emociones que te hacen tiritar. En otras ocasiones, cuando no sabes que eres olido (aunque no sé si eso lo sabes siquiera), así como cuando uno no sabe que alguien más lo mira, hueles a rocío sobre las flores, a mañana con sorpresas y tranquilidad... hueles a esa paz que sientes cuando no estás en tu ciudad y el aire es diferente, pero algo de él te pertenece y puedes cerrar los ojos y sentir cómo toca tu piel, respirar lentamente y sonreír.
Por las mañanas hueles a café y a historias enredadas, a una madeja que durante el día se deshila, te acompaña y, como el hilo que dejas, tu olor se queda en el camino, hace compañía, ese olor de vaporsito de café, el que uno disfruta cuando abrazas las taza y es el primer café de la mañana.
Tu olor es diferente y cambia, no sé si por tu estado de ánimo, por el clima, o algo más, pero siempre siempre siempre, hueles a abrazo, de cerquita, muy cerquita. Y eso, hace que los números y la topología, tengan olor y sonrisas, porque huelen a ti.

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¿Soy sólo yo?